Nuestra Historia

La Madre Francisca Pascual Doménech, fundadora de las religiosas Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, nació en 1833 en la localidad valenciana de Moncada. En 1887, se creó en Valencia, el Colegio San Vicente Ferrer, el primer centro de sordos de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada. Los objetivos de este colegio fueron dar formación profunda, educación y rehabilitación a los sordos.

En los escritos de las Hnas. Franciscanas de la Inmaculada, se puede ver el empeño por formar y educar a los niños de Educación Especial. En ellos podemos leer “… Nota distintiva, en nuestros Colegios de Educación Especial, es la de llevar a cabo la labor educativa del sordo y del ciego, con la plenitud de entrega y dedicación que deseó M. Francisca”.

Y esto es lo que desde siempre se ha intentado trabajar con los niños con necesidades especiales. Desde el inicio del Instituto ha habido una gran inquietud por prepararse tanto espiritualmente como profesionalmente para trabajar en este campo. Inquietud que se ha transmitido a los laicos/as que trabajan en nuestros Centros de Educación Especial Específica.

Por este arduo trabajo de “enseñar a hablar al sordomudo” es por lo que se conoció y se conoce el Instituto de las Hnas. Franciscanas de la Inmaculada. En junio de 1908, nació Don Jaime, hijo segundo de Alfonso XIII con defecto auditivo. Fue entonces cuando llamaron a las Hermanas Franciscanas para rehabilitar a Don Jaime. Desde 1911 las Hermanas acudían al Palacio todos los días. La historia dice que permanecieron durante 19 años. Tal vez entonces el Dr. Sumsi conoció a las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada y su obra. Cuando el Dr. D. José Sumsi regresó a Valencia, se puso en contacto con las Hermanas y reconociendo la labor que hacían con los sordos, en 1910 hizo testamento dejando todos sus bienes a la Fundación que tenía como objeto atender las necesidades corporales y espirituales de ciegos y sordos de ambos sexos. Edificó un Asilo en el que se instalaron las Religiosas Franciscanas a las que les encargó el cuidado de los niños/as. En 1914 se denomina oficialmente, “Asilo de San José para ciegos y sordomudos pobres”. En 1924 la calle del Asilo se denominó C/ Dr. Sumsi. Las dificultades económicas comenzaron pronto y cada vez se hace más difícil mantener la obra y el edificio. En 1940, salen del Asilo los/as niños/as ciegos/as, ya que pueden ser bien atendidos por la ONCE. En 1962 los sordos varones salen del Asilo para continuar sus estudios en el Colegio de la Diputación de Valencia.

Durante el curso escolar 1978-79 se dice que el edificio es viejo, incómodo y nada funcional, es imposible habitar e impartir clases. Por este motivo el colegio se traslada provisionalmente a la casa que las Hnas. tienen en Moncada, funcionando allí durante doce años. El 29 de abril 1991 se traslada el Colegio de Moncada a Valencia.

Las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, desde sus orígenes se han dedicado a la educación y rehabilitación del sordo. Sus métodos han sido oralistas, buscando en todo momento los métodos que favorecían la desmutización , provocación de la voz y el lenguaje oral en los niños deficientes auditivos.

Los objetivos de las Hermanas Franciscanas, en el Colegio San José, han sido favorecer todos los medios necesarios para el desarrollo integral del alumno/a deficiente auditivo. Con el tiempo vieron que el objetivo último de la rehabilitación del sordo era la integración en el mundo normo-oyente. La tarea rehabilitadora y de integración han sido objeto de grandes esfuerzos. Al contar el nuevo edificio con medios, se presentó en la Conselleria d’Educació el proyecto de integración. Siguiendo en esta línea y buscando la integración escolar, social y académica, en el curso 2003-2004 se abren las puertas del colegio a alumnos/as normo-oyentes y convertir el colegio San José para niños sordos en el Colegio «San José» Hermanas Franciscanas de la Inmaculada.  Con esta nueva fase, los alumnos/as y familias de niños/as con problemas auditivos conviven y comparten experiencias con alumnos y familias normo-oyentes.

De este marco conceptual se desprende el objetivo fundamental de la educación de los colegios de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, y por supuesto el del Colegio «San José» HFI: «Educar a nuestros/as alumnos/as para que opten siempre por la paz y el bien en un ambiente justo y solidario».

Para hacer posible este objetivo nuestros centros cultivan un estilo peculiar cristiano y franciscano.

Desde el curso 2003-2004 hemos visto crecer el número de matrícula y la aceptación por parte de las familias del ideario y forma de trabajar en el Centro.

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